Quería hacerme mayor..., y sin embargo lo que quería era ver si era capaz de aceptar los compromisos sinceros. Marché de mi ciudad, de mi familia, de mis amigos a donde no conociera a nadie, y ver hasta dónde era capaz de llegar...
Me comprometí conmigo misma, después lo hice con él y, hoy estoy comprometida con el amor más sincero y hermoso que puede un ser humano sentir, un hijo.
La vida es bella, eso es cierto, pero es bonita porque cuesta, porque sus compromisos nos hacen fuertes y porque en esa duplicidad de caminos, está el corazón y la conciencia, que nos hacen decidir el camino hacia la felicidad, que no es otra que el comprometerse de verdad y luchar hasta cumplir las promesas...
Hoy soy feliz, al menos todo lo que se puede ser sin pedir demasiado
